En 1991 decidí tomarme todo un año en Asia y por diversos motivos acabé en Kathmandú (Nepal), muy lejos de donde pensaba iniciar mi viaje (Dharamsala), y debo agradecerlo a mi compañero de viaje y siempre recordado Martín y su insistencia en que viajara con él hasta Nepal. Habiamos quedado en el aeropuerto de Madrid para tomar el vuelo de las 06:00 con dirección a Londres y desde ahí a Delih, donde pensaba quedarme. Llegamos a Katmandhu el martes 2 de febrero y decidimos descansar cerca del monasterio de Tenga Rinpoché. Al día siguiente visitamos a Tenga Tulku y éste nos remitió a Thrangu Rinpoché en Bodhanat y hacia allí fuimos haciendo todo el trayecto en pié. En la Gran Stupa Martín reconoció a su amigo el lama Tempa, quien de nuevo nos remitió a Trangu Rinpoché y su Gompa, practicamente al lado de donde estábamos, donde nos acogió mi querido Lama Sonam que se encontraba en la puerta diciendónos que subiéramos a ver a Rinpoché. Este nos recibió con una ámplia sonrisa, podríamos estudiar con él y practicar con sus monjes pero para residir nos remitió al monasterio de Pawö Rinpoché y con ello abrió la puerta a un encuentro que llevaré siempre en mi corazón, pues conocer a Pawö Rinpoché ha sido una gran alegría y fuente de muchas bendiciones. En el Losar de 1991 fui ordenado monje por Thrangu Rinpoché, y al regresar a recibir las bendiciones de Pawö Rinpoché me esperaban unos ámplios brazos abiertos y una gran sonrisa, y es así como recuerdo siempre a Rinpoché, con una gran sonrisa y los brazos abiertos. Era muy riguroso y exigente en cuanto a la enseñanza y practica se trataba y así debía de ser, pero quienes tuvimos la dicha de conocerlo lo llevaremos siempre en nuestros corazónes. Una vez una sabia anciana me dijo: “cuando veas a un caminante sonreir con los ojos, ten la certeza de que sigue un Camino con Corazón. Ese es un buen Camino”. Así era Rinpoché, así brillaban y sonreían sus ojos, y así lo recuerdo siempre. Gracias Rinpoché.Pawo Rinpoche
En 1991 decidí tomarme todo un año en Asia y por diversos motivos acabé en Kathmandú (Nepal), muy lejos de donde pensaba iniciar mi viaje (Dharamsala), y debo agradecerlo a mi compañero de viaje y siempre recordado Martín y su insistencia en que viajara con él hasta Nepal. Habiamos quedado en el aeropuerto de Madrid para tomar el vuelo de las 06:00 con dirección a Londres y desde ahí a Delih, donde pensaba quedarme. Llegamos a Katmandhu el martes 2 de febrero y decidimos descansar cerca del monasterio de Tenga Rinpoché. Al día siguiente visitamos a Tenga Tulku y éste nos remitió a Thrangu Rinpoché en Bodhanat y hacia allí fuimos haciendo todo el trayecto en pié. En la Gran Stupa Martín reconoció a su amigo el lama Tempa, quien de nuevo nos remitió a Trangu Rinpoché y su Gompa, practicamente al lado de donde estábamos, donde nos acogió mi querido Lama Sonam que se encontraba en la puerta diciendónos que subiéramos a ver a Rinpoché. Este nos recibió con una ámplia sonrisa, podríamos estudiar con él y practicar con sus monjes pero para residir nos remitió al monasterio de Pawö Rinpoché y con ello abrió la puerta a un encuentro que llevaré siempre en mi corazón, pues conocer a Pawö Rinpoché ha sido una gran alegría y fuente de muchas bendiciones. En el Losar de 1991 fui ordenado monje por Thrangu Rinpoché, y al regresar a recibir las bendiciones de Pawö Rinpoché me esperaban unos ámplios brazos abiertos y una gran sonrisa, y es así como recuerdo siempre a Rinpoché, con una gran sonrisa y los brazos abiertos. Era muy riguroso y exigente en cuanto a la enseñanza y practica se trataba y así debía de ser, pero quienes tuvimos la dicha de conocerlo lo llevaremos siempre en nuestros corazónes. Una vez una sabia anciana me dijo: “cuando veas a un caminante sonreir con los ojos, ten la certeza de que sigue un Camino con Corazón. Ese es un buen Camino”. Así era Rinpoché, así brillaban y sonreían sus ojos, y así lo recuerdo siempre. Gracias Rinpoché.





